La concentración es indispensable, no solo para lograr la meditación, sino también para prevenir enfermedades o alcanzar la sanación de nuestro cuerpo. Al desarrollar la concentración evitamos la dispersión de pensamientos, evitando así las distracciones innecesarias que nos desvían de nuestras metas.
Concentración con el fuego:
A.- Sentarse cómodamente en un sillón, respirar y relajar todo el cuerpo.
B.- Encender una vela y colocar a distancia donde se pueda ver sin forzar la vista.
C.- Mirar fijamente la vela tratando de no pestañear, respirando lenta y profundamente.
D.- Trate de penetrar dentro de la llama, hasta que lo logre.
E.- Si su pensamiento se altera por una imagen o cualquier otra cosa, déjalo pasar y continúe con el ejercicio por cinco minutos.

